Drogadicción o Drogodependencia
Como adicción se designa
generalmente la dependencia de cierta sustancia
o actuación. Esto no tiene necesariamente
que ver con el consumo de ciertas sustancias (drogas),
también puede tratarse por ejemplo de deporte,
sexo o cosas materiales (recolección, compra
etc.) que pueden causar una adicción.
En la drogadicción hay que
diferenciar entre dos tipos de adicción:
Adicción psíquica
Se trata de una adicción
psíquica cuando una persona siente que sólo
puede sentirse bien después de la toma de
cierta sustancia. El riesgo de una adicción
psíquica es sumamente alta en el caso de
drogas porque muchas veces tienen un efecto positivo
a las sentimientos de una persona. El ambiente eufórico
inicial se convierte más y más en
un estado normal y sin el consumo de la droga pueden
ocurrir miedo y depresiones, las que el consumidor
quiere muchas veces equilibrar mediante el nuevo
consumo de drogas.
Adicción física
Al contrario a la adicción psíquica
ocurren en la adicción física síndromes
de abstinencia cuando se cesa una droga. Estas síndromes
de abstinencia pueden ser sudor excesivo o diferentes
dolores y espasmos. Una causa para los síndromes
de abstinencia son cambios corporales que surgen
en la repetitiva toma de la sustancia. El cuerpo
aprende mediante cierta reacción a manejar
la toma de la droga o la intoxicación. Cuando
se cesa la droga, ciertos sentimientos como miedo
y dolor, sentimientos que mediante el consumo de
drogas no se siente, surgen y la persona muchas
veces se siente mal.
El potencial de adicción de las drogas distintas
Los opiados, muchos paliativos y calmantes provocan
una adicción física y psíquica.
La cocaína y la anfetamina no llevan a una
adicción física pero a una fuerte
adicción psíquica. El consumo de cannabis
o MDMA (Exstasy) tampoco provoca una adicción
física pero lleva a una adicción psíquica
de nivel mediano. Las drogas alucinógenas
como LSD, mezcalina y psylocybina provocan ni una
adicción física, ni psíquica.
Sin embargo, el consumo de dichas sustancias puede
ser sumamente peligroso por su efecto psicoactivo.